Ayer en la tarde mirando mi lector de RSS me encontré con un artículo en Astroseti que titulaba “Espectacular Conjunción”. Allí se informa que Venus y Júpiter, dos planetas que desde hace un buen tiempo se pueden ver brillando con fuerza en el cielo (se distinguen claramente por su intensidad en relación a las estrellas propiamente tales) por estos días tendrán su encuentro más cercano en términos de la distancia visual que los separa para un observador en la Tierra.
Anoche caminando por las calles de Santiago a eso de las 23 horas, fui testigo del primer gran espectáculo al respecto: dicho día, 29 de noviembre, la distancia (según se informa en Astroseti) fue de tan sólo 3 grados, la menor que alcanzarán. La visión era bastante sorprendente pues, por lo menos para mí que noche a noche he mirado la manera en que se han movido ambos planetas en el cielo nocturno, nunca los había visto tan cercanos y alineados.
Usted dirá entonces ¿para qué me cuenta algo que ya sucedió y no pude ver? Pues bien, esa no es la mejor parte de la historia. El próximo 1 de diciembre la Luna (nueva visible a cuarto creciente) entra en rol protagónico, acercándose a los planetas para dar forma a un triángulo tan luminoso que será visible desde casi cualquier parte de la Tierra sin importar su contaminación lumínica, y tan cercanos que se podrán tapar con sólo un dedo. En Astroseti, además, recomiendan observar el espectáculo con un telescopio aficionado en la medida de lo posible. Si usted tiene dicho implemento a su alcance (no es mi caso), utilícelo para observar tanto los cráteres de nuestra Luna como incluso las propias lunas de Júpiter.
La dirección a mirar es hacia el oeste, ligeramente cargado hacia el sur. Les dejo imágenes generadas por el programa Stellarium para que se ubiquen (click sobre ellas para verlas a tamaño original):


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