
Es difícil hablar de un clásico. Más aun por parte de alguien que carece de una instrucción mínimamente académica y/o práctica en el arte de los sonidos y lo que desea hacer es comentar un disco transgresor tanto en lo técnico como fundamental en lo musical, pero bien merece el esfuerzo… En esta ocasión, Loveless de My Bloody Valentine.
Loveless corresponde para muchos a la cumbre creativa de un movimiento que se conoce históricamente como shoegaze o shoegazing, un término en principio acuñado por la prensa para denotar negativamente la falta de movimiento y “espectáculo” sobre el escenario de cierto tipo de músicos que actuaban de manera apática con el público (en oposición al rock y pop que alimentaba los escenarios durante los 80), pero que finalmente terminó por definir un estilo, uno caracterizado por las guitarras ruidosas y etéreas, con muchos efectos y capas, pero capaces de crear melodías de intrínseca calidad y sensibilidad pop.
Corría 1991 cuando Loveless fue editado y su sonido marcaría de alguna forma la diferencia que había a uno y otro lado del Atlántico en dicho momento: mientras en EE.UU. el grunge se apoderaba del panorama musical con un disco fundamental que marcaría la década como fue Nevermind de Nirvana, en el Reino Unido el shoegaze (con nombres como Ride, Slowdive y los propios My Bloody Valentine) y la escena de Madchester (con exponentes como The Stone Roses y Happy Mondays) eran los que gozaban de buena salud, la segunda con mayor importancia mediática por otorgar los cimientos al britpop, estilo que terminaría por dominar la segunda mitad de los 90 en la isla y que tendría mucha mayor llegada a nivel internacional (nombres como Suede, Blur, Pulp y Oasis dan cuenta de ello).
Los primeros años
El sonido alcanzado por My Bloody Valentine en su obra de 1991 fue fruto de años de búsqueda. Fundado hacia 1984 en Dublín, Irlanda, y bautizados probablemente a partir de la película slasher de 1981 del mismo nombre (aunque la mayor parte del grupo no estuviera al tanto de ello), la formación original estaba integrada por Kevin Shields (nacido en Nueva York, pero criado en Dublín) en guitarra, segunda voz y en ocasiones bajo, su amigo Colm Ó Cíosóig en batería, Dave Conway en voz principal y Tina Durkin en teclados. Su estilo inicial, plasmado en This Is Your Bloody Valentine (1985), podía ser encasillado dentro del post-punk y no daba mayores pistas de lo que luego lograrían. Ejemplo de esta época es Don’t Cramp My Style, disponible a continuación.
La llegada a Londres: cambios en la formación y el contrato con Creation Records
Su primera incursión discográfica, grabada en Berlín, Alemania, no tuvo los resultados que la agrupación esperaba y dio lugar a cambios en la formación. Una vez asentados en Londres, Debbie Googe se integró como bajista mientras que Tina Durkin dejó la banda. Con esta configuración editarían 3 EP hasta que Conway decidió dejar la agrupación siendo reemplazado por Bilinda Butcher en voz y a su vez también aportando con una nueva guitarra. Sería finalmente con estos nombres que el sonido de My Bloody Valentine comenzaría a enfocarse realmente, dando origen a dos EP que recibieron excelentes críticas y perfilaban el nuevo sonido: You Made Me Realise y Feed Me with Your Kiss, ambos de 1988 y ambos lanzados mediante Creation Records, detalle que a la larga sería no menor. Los temas que dan nombre a ambos registros, a continuación.
El disco debut
Como antesala al disco de 1991, fue en 1988 que My Bloody Valentine lanzó el que es considerado su primer álbum en el sentido estricto del término: Isn’t Anything. Bebiendo de la experiencia alcanzada con años de trabajo y con el futuro en mente, este disco en sí ya rompió barreras clásicas y fue fundacional e inspirador para el género del shoegaze. Si bien Shields era quien dirigía mayormente los destinos sonoros de la banda, este álbum se caracteriza por poseer mucha colaboración de parte de los otros miembros de la agrupación en el proceso creativo, cuestión que queda en evidencia en los créditos de cada uno de los temas. La incorporación de Butcher aquí demuestra ser fundamental en el sonido que pulió el grupo, sobre todo en el aura que otorga su voz a lo largo de los temas.
De este registro, Lose My Breath y Nothing Much to Lose a continuación.
Cuando se intenta indagar o contextualizar el trabajo de My Bloody Valentine, existen voces que relacionan su mezcla de pop y ruido con agrupaciones del nivel de The Velvet Underground y Sonic Youth. Por otra parte, las asociaciones con el trabajo de The Jesus and Mary Chain y Cocteau Twins por ejemplo tampoco son antojadizas y funcionan como un marco que intenta ayudar a entender el sonido que se gestaba en la cabeza de Kevin Shields, principal compositor y líder de la agrupación, sonido que vería su máxima expresión en Loveless.
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