SONIC YOUTH
Domingo 29 de marzo de 2009
21 horas, Movistar Arena
El inicio de una noche redonda, con un clásico. Minutos antes la pantalla gigante anunciaba el resultado final del partido Perú-Chile y se escuchaba un aplauso. Al finalizar la noche, llovían aplausos cerrados para una jornada increíble.
Recuerdo haber llegado al ex Arena Santiago poco después del tercer gol de Chile aquel 29 de marzo, momentos antes del show, por lo que el lugar ya estaba bastante lleno. Me sorprendió gratamente el hecho que el sector de Cancha VIP fuese notablemente más pequeño que en otras ocasiones (quizás un tercio de otras oportunidades) ya que no tiene sentido dejar amplios espacios vacíos cuando estos pueden ser ocupados por la gente de Cancha General. Y bueno, entre las “personalidades” allí apostadas pude distinguir algunos integrantes de Guiso y a una desconocida animadora de TV que se ve mucho mejor en persona que en pantalla… Además de ellos no recuerdo haber visto a nadie más “reconocible”. Tampoco esperaba encontrarme con nadie más.
El comienzo con Teen Age Riot dio para todo: desde lo obvio que es partir con un himno como ese al juego de distorsión sonora entre Ranaldo y Moore. Fue el indicio de una noche que desbordaría en energía y excelentes temas. Porque eso fue. No era necesario ser fan acérrimo de la banda para enganchar con la propuesta de Sonic Youth (Steve Shelley, Lee Ranaldo, Kim Gordon, Thurston Moore y Mark Ibold de yapa) sobre el escenario: sucesión de armonías quebradas por distorsión en la dosis justa. Ya con ese solo tema quedamos los asistentes con dos grandes postales del recuerdo: la lucha de guitarras (a modo de espadas) entre Ranaldo y Moore y el roce de las cuerdas que este último hizo contra una de las cámaras de video que filmaban el show. Sencillamente inolvidable.
No espere una graaaaaaaaaan descripción periodística o musical, sino sólo una cuantas líneas de lo que me pareció la jornada doble del 25 de marzo vista desde Cancha VIP (auspiciado por uno de los tantos sitios que regalaban entradas para dicho día).
Abrió Libra, nacionales, con un ex Arena Santiago a medio llenar y un sector de Cancha VIP patéticamente vacío. Estuve un rato viendo el show y lo único que me llamó la atención fue que tuvieran una bajista, cosa que desconocía. Como no enganché con la puesta en escena ni la música, me fui a dar una vuelta a los accesos.
Entre el ir y venir de harta gente, de repente divisé a Angelo Pierattini junto a uno de los hermanos Ilabaca, no sé si Pablo o Felipe de Chancho en Piedra, aunque me hace más sentido que haya sido el primero pues es conocida la relación musical que tienen y por ende, de amistad (siento no poder confirmar la información por lo que agradecería si alguien pudiera dar luces al respecto). Me dio por pedirles un autógrafo a ambos, pero desistí de puro pensarlo porque al final son gente como uno y debe ser molesto para ellos tener que atender ese tipo de tonteras. En todo caso, Ilabaca no tuvo problema en responderme un saludo a la distancia mientras un fan emocionado abrazaba a Pierattini. Por ahí leí que también andaba gente de Molotov esperando la presentación de Patton, pero no vi a ninguno de ellos (tampoco sé si los hubiese reconocido en todo caso).
Una vez finalizado el show de Libra fui a ganar una posición cerca del escenario y durante la espera pude apreciar cómo Patton salía a revisar los instrumentos y equipos mientras la gente que lo notó le vitoreaba. Él no hizo caso, ajustó los detalles y se fue tras bambalinas.
Mike Patton & Zu Quartet
La tercera visita de Patton al país fue demoledora. Me sentí privilegiado de verlo sobre el escenario… Zu a mi modo de entender no fue maś que el acompañamiento de un monstruo de la música. Mike Patton absolutamente se robó la película. Zu por sí solo, no menospreciando su trabajo (Carboniferous por ejemplo es un buen álbum), nunca hubiese tenido el público que los recibió si no hubiese sido por ese extraño personaje de las mil bandas que tenían entre sus filas aquella jornada.
Pasadas las 9 de la noche salió el grupo sobre el escenario con máscaras de luchadores mexicanos y dos gorilones (“guardias”) en el mismo estilo, uno a cada lado del escenario. Y todo comenzó. Sonidos ininteligibles basados en cambios de ritmo endiablados, un saxo de otro planeta, un bajo asesino y un front man extraterrestre despeinaron a todo quien estuviese en ese momento en el Arena (menos a Patton, engominado como siempre), para bien o para mal de sus predilecciones musicales. Porque nadie quedó indiferente.
Patton en cada movimiento se comía el escenario, desplazándose de un lado para otro, haciendo miles de gestos, interactuando con la banda y con el público y ejecutando articulaciones vocales imposibles. De sólo ver su puesta en escena uno prendía de inmediato con lo que presentaba, por más ajena y extraña que fuese la música que nos brindó.
En lo personal, me declaro incompetente en la identificación de canción alguna de las que fueron interpretadas por la agrupación esa noche, pero hay que ser muy volado para no darse cuenta del que a mi gusto fue el punto más alto de la presentación: 24000 Baci. Nunca en mi vida había escuchado dicho tema, pero leyendo por ahí di con el nombre de la canción, original de Adriano Celentano, personaje que ha aparecido en todos y cada uno de los reviews que he leído de la presentación del hombre de Fantômas en Chile. Aquí la versión original, a continuación la deconstrucción pattoniana ejecutada dicha noche (la que ya era interpretada junto a sus pares de Mr. Bungle tiempo atrás):
No sé qué porcentaje de la gente estaba con Patton, pero al menos a mi alrededor sólo habíamos devotos de sus jugarretas y experimentaciones. A Mike se le notaba distendido y eso se agradece. De hecho a los cánticos “Patton, Patton” él contestaba con unos “Putton, Putton”… El español mezcla entre italiano y portugués que tiene es chistoso.
Cuando acabó el show, extremadamente corto para mí y no sólo es una percepción, sino una realidad (creo que como una hora sobre el escenario), sólo tenía en la cabeza la idea de “grande Patton”. Eran como las 10 de la noche y ahora quedaba Cornell, a quien sinceramente no me interesaba mucho ver.
No me peguen ni se enojen, pero les cuento que ahora gané una entrada al recital que Sonic Youth ofrecerá mañana en el ex Arena Santiago.
Si bien me gustan, no soy fan, pero tenía muchas ganas de verlos en vivo más que nada por una cosa así como morbo musical: son demasiado importantes y fundacionales en la música como para haberlos dejado pasar por el país sin asistir.
Broche de oro para la semana musical más movida del último tiempo…
¿Ve que funcionaban los concursos que tanto enlacé? Ahora tengo una entrada para la noche de mañana del Pepsi Fest, a cargo de Mike Patton y Chris Cornell sin pagar ni uno… Bueno, me parece que hay unos concursos para los cuales todavía no se han publicado ganadores, así que revise y pruebe suerte. Los posts que preparé con los enlaces a los concursos los puede ver aquí y aquí.
Ya, ¿y Mike Patton? Si usted no lo conoce no quiero que se quede con la idea que no hace más que gritar (asumo que quedó con esa impresión si revisó el video), así que le doy algunas pistas de lo que es su dilatada trayectoria como artista mediante youtubazos con títulos en formato “nombre del grupo” (Patton ha participado en una chorrera de agrupaciones) y “nombre de la canción”. Note el vozarrón que tiene, increíblemente versátil.
Así como leen, durante todo este domingo y el próximo lunes (48 horas) cualquier ticket a cualquier show enmarcado en el Pepsi Fest puede ser adquirido en modalidad 2×1 (promoción no acumulable a las ya publicadas).
Mirando sólo el hecho de la promoción en sí misma uno puede decir ¡qué bueno! Si ahora se mira en la perspectiva de quienes ya adquirieron algún boleto uno puede decir ¡esto es una estafa! Si por otro lado ahora lo miramos desde el punto de vista de Pepsi diríamos ¡nunca más hago un festival en Chile!
Señores de Pepsi: nunca creímos que fuesen capaces de reunir tantos artistas de tan alto nivel en prácticamente una semana y un poco más de festival, pero deben reconocer que fue una mala fecha y con entradas a precios estratosféricos, alejados de la realidad nacional. Espero que en base a la experiencia no se decidan por nunca más auspiciar a grandes artistas y traerlos a Chile, sino tener en cuenta al consumidor y los tiempos que corren. Marzo es una mala fecha, además que Radiohead y Maiden mueven grandes masas de público (y dinero) y fueron anunciados antes de la formación y oficialización del Pepsi Fest… Un poco más de tino les hubiese asegurado buenas ventas en otra fecha.
Deseo sinceramente que nos sigan soprendiendo con notables propuestas musicales y no con ridículos precios. Buenos artistas a precios moderados son una fórmula con alta probabilidad de éxito y nosotros como público les estaremos agradecidos asistiendo.