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Feb
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Serie Especial: Portadas de Discos, Capítulo II

Segunda entrega de la serie especial “Portadas de Discos”.

Rage Against The Machine – Rage Against The Machine

No logro recordar cuándo fue que me enteré del origen de la imagen que sirvió de portada para el disco homónimo de Rage Against The Machine, pero desde siempre supuse que tendría alguna historia, a pesar de desconocerla por mucho tiempo. No sería extraño que quien lee estas líneas la conozca, pero tampoco lo sería que no, por lo que se las cuento.

La fotografía, tomada el 11 de junio de 1963 por Malcolm Browne (posterior ganador del Pulitzer por esta instantánea), corresponde al monje budista Thích Quảng Đức cometiendo suicidio quemándose vivo a modo de protesta por la persecución que sufrían los budistas en manos del gobierno de Ngô Đình Diệm en lo que entonces se conocía como Vietnam del Sur (República de Vietnam). Ngô Đình Diệm fue el primer presidente de dicho país, de tendencia anticomunista y católico, por lo que a los miembros de esa Iglesia les otorgaba innumerables facilidades políticas, militares y sociales que eran negadas a los que pertenecían al budismo (mayoría aplastante según leí).

Cabe situar el contexto para una mejor comprensión de los eventos: históricamente, la región más al sur de lo que hoy es Vietnam era colonia francesa desde el siglo XIX y recibía por nombre Cochinchina (su denominación por buena parte de Europa). Durante la Segunda Guerra Mundial, en el año 1941, se formó el Việt Minh para hacer frente originalmente a los franceses y luego a los japoneses que durante ese periodo ocuparon la región. Una vez acabada la guerra, Japón en su rendición deja parte del poder en manos de Hồ Chí Minh, líder de las fuerzas del Việt Minh, instancia en la que él forma la República Democrática de Vietnam (Vietnam del Norte), de tendencia comunista. Tiempo después, en 1946, Cochinchina es declarada por Francia como república autónoma (una formalidad para evitar que el Việt Minh se apodere de ella) lo que da origen a la Guerra de Indochina entre la Unión Francesa y el Việt Minh: unos para reestablecer el poder europeo y los otros para tomar control de todo Vietnam bajo el movimiento nacionalista ya mencionado. A partir de 1949 la guerra toma vuelo con el apoyo armamentista de EE.UU. y la U.R.S.S. a cada bando.

A raíz de la Conferencia de Ginebra, en 1954, Vietnam se independiza y se traza una división territorial y política entre norte y sur del país, quedando la primera en manos de Hồ Chí Minh y la segunda a cargo del Emperador Bảo Đại quien fue pronto sustituido por Ngô Đình Diệm mediante extrañas elecciones (por ejemplo, en algunas regiones se contaron más votos que votantes), quien dio al sur su carácter de República. EE.UU. no suscribió el tratado, a diferencia de los otros países involucrados. La idea original promovida por la Conferencia era dar un periodo de gracia a partir del cual luego se llamaría a elecciones para la reunificación del país, pero Ngô Đình Diệm desconoció dicho acuerdo. Luego de todos estos sucesos, en 1958, se dio inicio a la Guerra de Vietnam entre el norte apoyado por los países comunistas y el sur, apoyado por EE.UU. (entre otros), guerra que duraría hasta 1975 cuando se da el triunfo comunista y la creación de la República Socialista de Vietnam.

Bueno, me estuve yendo muy por la tangente, pero creo que la situación histórica está más que clara. Volviendo a lo que nos ocupa, Thích Quảng Đức lleva a cabo su suicidio en Saigón, capital de Vietnam del Sur. Su cuerpo, una vez recuperado, fue cremado, pero su corazón permaneció intacto y no se quemó, por lo que se le consideró sagrado.

Cabe claramente mencionar que la acción del monje budista tuvo repercusiones de manera global: fueron tantas las presiones en contra del gobierno survietnamita que el 16 de junio de 1963 se firmó un acuerdo a favor de los budistas y se cedió ante sus peticiones, pero la verdad es que a dicha firma no se le otorgó mucha validez.

Como dato rossa, “quemarse a lo bonzo” proviene del acto perpetrado por Thích Quảng Đức y otras personas de su misma investidura, ya que a los monjes budistas se les conoce como “bonzo“. El origen de la palabra, según leí, es japonés (designaría a un monje o sacerdote) y llegó al inglés por medio de franceses y portugueses. Supongo que de ahí se adoptó en el español o bien fue incluido directamente de las fuentes antes mencionadas, ni idea la verdad.

Para ir cerrando el tema, sepa usted que Thích Quảng Đức no fue el primer ni el último monje budista en poner fin a su vida de esta manera, pero debido a la cobertura mediática que se le dio a su acción es que se hizo conocida en occidente y por ello es que culturalmente fue tan impactante su muerte para nosotros, no habituados a ello. En palabras del periodista y ganador del Pulitzer David Halberstam:

Iba a ver la escena de nuevo, pero una vez fue suficiente. Las llamas venían de un ser humano; su cuerpo se marchitaba y secaba lentamente, su cabeza se ennegrecía y carbonizaba. Sentía en el aire el olor de la carne humana quemándose; los seres humanos se queman sorprendentemente rápido. Detrás de mí pude escuchar los sollozos de los vietnamitas que se reunían alrededor. Estaba demasiado horrorizado para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, demasiado desconcertado incluso para pensar… Mientras se quemaba nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido, su compostura contrastaba con los lamentos de las personas a su alrededor.

Para finalizar, no creo que haya que cabecearse mucho (sobre todo por la extensa descripción histórica que hice) para tratar de adivinar por qué la gente de Rage Against The Machine escogió la imagen para acompañar la edición de su primer álbum. Eso, obviamente si usted conoce mínimamente a la banda. Como bonus, si le interesa, aquí puede ver la imagen más en su contexto (no sólo el detalle que aparece en la portada del disco) y a continuación, el texto de la carta que Thích Quảng Đức escribió antes de suicidarse:

Antes de cerrar los ojos y dirigirme hacia la figura de Buda, suplico respetuosamente al presidente Ngô Đình Diệm que tenga compasión de los habitantes de la nación y que desarrolle una igualdad religiosa que mantenga la fuerza de la patria para siempre. Llamo a los venerables, reverendos, miembros de la sangha y predicadores budistas para que se organicen y hagan sacrificios con el objetivo de proteger el budismo.

No se pierda la próxima entrega de la serie acerca de la carátula del clásico Daydream Nation de Sonic Youth.


7 Responses to “Serie Especial: Portadas de Discos, Capítulo II”


  1. 1 DMS
    febrero 16, 2009 a las 0:00

    Qué buena que hagas este tipo de reviews de los artworks de álbumes. La verdad yo soy bien poco observador en cuanto a lo visual de los álbumes, a pesar de saber que una carátula puede llegar a representar algo que te abre la mente completamente respecto a lo que puede ser una banda.

    A pesar que conocía la historia de esta portada, encuentro muy buena tu reseña y los datos históricos que no conocía son muy interesantes, así que espero el siguiente capítulo de las portadas de discos.

  2. febrero 16, 2009 a las 2:35

    Gracias por el comentario. Valoro el hecho que leyeras el artículo, pues es el más pesado de los 3 que escribí y el que revela más acerca del contenido y visión de la banda con la que se relaciona. Creo también que fue al que le puse más empeño para que quedara objetivo e informativo.

    El post acerca de la portada del Daydream Nation (el tercero y último de la serie) es más liviano, un poco como el que escribí en torno al Binaural, más que nada de descripción y no tanto de relación con el álbum en sí mismo, pero creo que igual quedó interesante. Debería estarlo publicando este lunes como a la hora del almuerzo yo creo (o durante el transcurso del día, ya que está finalizado y sólo resta darle click al publish).

    Saludos y nuevamente gracias por comentar.

  3. febrero 17, 2009 a las 23:07

    No tenía idea de la historia ni de la portada, simplemente impresionante la imagen, en realidad cuando la vi no pensé que era fuego lo que tenía encima, no sé si es porque soy muy piti o qué… hasta creí que era una estatua ó algo así :S (si estoy mal, mal de la vista) con la descripción tuve que volver a ver la portada, y es como dije: impresionante y triste.
    Que pena lo que viven los budistas hasta el día de hoy…. ah y que notable eso que se haya quemado todo excepto su corazón, impresionante aquello…

    Leí esto antes pero no pude comentar, (compu malo) me quedé con las ganas ya que leí todo el texto y no pude decir ni pio, que rabia eso! xD (que infantil…)

    Te felicito por tu idea de hablar de las portadas, y por este texto muy completo, fue bueno que contextualizaras la fotografía y no sólo te remitieras a datos básicos respecto a ella, así uno logra entender las cosas más a fondo

    Saludos!

  4. febrero 18, 2009 a las 4:16

    La verdad es que hay que ponerle atención a la imagen para poder descifrarla correctamente (lo que no quita que te recomiende ir a un oftalmólogo por tu bien, oj oj oj). Pero como pasa habitualmente en este tipo de cosas, una vez que te queda la imagen en la mente, posteriormente no puedes ver otra forma que no sea la que ya decodificaste. De esta manera, ahora basta con sólo echar una mirada superficial sobre la foto para ver de inmediato lo que es…

    Hay un fenómeno con las palabras el cual trata el hecho que si se repite una de ellas en reiteradas ocasiones y de manera casi sucesiva, esta termina por “perder” su significado (te quedas sólo con la “forma” y olvidas el “fondo”). Eso a veces a mí me pasa también con las imágenes: uno las observa tanto que finalmente olvida lo que trasmiten en primer lugar. Y en otras ocasiones uno ni siquiera sabe lo que esas imágenes quieren transmitir realmente. Por lo que dices creo que al menos con esta imagen en particular logré que lo último mencionado no aplique, así que quedo satisfecho.

    Bueno, como siempre agradezco la deferencia por darte el tiempo y comentar, además de leer, claramente.

    Saludos.

  5. febrero 18, 2009 a las 12:14

    Sabía igual la historia general de la portada.
    Gracias a este disco supe que quemarse se decía suicidarse a lo Bonzo y no a lo Gonzo como pensaba en mi infancia gracias a Pza Sésamo.

    Y excelente disco ese, me acuerdo del colegio.
    Me han traído recuerdos estos post de carátulas.

  6. febrero 18, 2009 a las 14:01

    A lo gonzo jajajaja… Sorry.

    Igual como mencionaste en otro comentario, yo también solía ir a mirar carátulas a las disquerías y aun hoy lo hago… En una de esas visitas me compré el CD de RATM en la Feria del Disco hace muchos años atrás; creo que estaba como a 4 lucas, una ganga (acabo de mirar ahora y está a 7).


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