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Las noches del 26 y 27

Mucho se ha escrito, mucho se ha hablado. Muchos tienen su jornada favorita mientras que otros tantos se lamentan por no haber asistido a ninguna de aquellas fechas que nos trajeron una de las agrupaciones musicales más importantes de los últimos años al país.

Pasó como con muchas bandas. Que se dice que vienen, que se dice que no. Que cuando ya están listas al final se desmienten… Los rumores históricos de la visita de Radiohead al país no tienen mucho que envidiarles a aquellos que dicen por ejemplo que Rush viene este año de verdad o que The Cure tocará en el Nacional o cosas por el estilo. Rumores. Pero este es uno que dejó dicha característica y se hizo tan realidad como que ahora podemos gritar al cielo sin equivocarnos que Radiohead ya tocó dos veces en Chile. Algo que nunca pensamos estar facultados de decir sin ser tildados de mentirosos: de hecho, nunca creímos que fuese verdad que pudiéramos decir que alguna vez Radiohead estuvo en nuestra tierra, aquella que por años fue obviada por las grandes agrupaciones y que hoy por hoy es una de las vedettes de Sudamérica.

Lo único que diré de los teloneros, Casino, es que no fueron gran aporte. La gente los respetó (el 27 no tanto como el 26) y dejó que hicieran lo suyo. Sin pena ni gloria. Con respecto a los invitados, Kraftwerk, una puesta en escena muy poco acorde con el lugar en el que nos encontrábamos. Tengo profundo respeto por su trayectoria musical, pero lamentablemente la presentación no dejó más que como anécdota el público coreando The Man Machine durante todo el show (al menos el 26) sin importar el tema que estuviesen interpretando. Comparado con los buenos comentarios de la primera presentación de los alemanes en Chile años atrás, este show dejó con gusto a poco. Quizás la partida de uno de los miembros fundadores, Florian Schneider, caló hondo en la banda, pero la verdad es que por mi desconocimiento cabal de la música que desarrollan no podría juzgar con propiedad.

Por otra parte, no me entrometeré mayormente en lo que fue el desempeño de DG Medios, productora a cargo de la venida de los ingleses a Chile, pues de ello sí que se ha hablado en extenso y no es mi meta analizar dicho aspecto en este texto. Si quiere leer al respecto, revise otras páginas. Eso es en cuanto a lo que no fue Radiohead.

En cuanto a lo estrictamente Radiohead, la opinión más difundida y aceptada es que el concierto del 27 estuvo mejor que el del 26. Yo estuve en ambos y los viví desde ópticas diametralmente opuestas. Mi impresión y vivencias personales son las que paso a detallar a continuación. Aprovecho de decirle que no espere descripciones de tipo “periodístico” que para eso están los periodistas y yo no soy uno de ellos ni pretendo serlo. También le advierto al tiro que no sé ordenar las palabras que quiero decir pues todavía no tengo muy claro qué es lo que quiero comunicar…

La noche del 26

Para mí, todo fue perfecto aquella noche. No importó el bache con el retorno del audio que tanto disgustó a Thom o que se burlara de nosotros diciendo que estaba ahí “sólo por negocios”, ni haber estado en la distante Cancha General. Las circunstancias que rodearon la velada fueron casi ideales e irrepetibles…

Días antes de aquel jueves, mi ánimo no era de los mejores. La razón era simple y radicaba en una idea que me rondaba la cabeza. No tenía mucho que ver con el recital mismo, pero se relacionaba con él directamente. Pensaba en ella.

Hice acto de presencia junto a un amigo en las puertas del Estadio Nacional en la intersección de Avenida Grecia y Campos de Deportes como 20 minutos antes de las 17 horas. Otro amigo aguardaba en la fila desde hacía unos pocos minutos antes de nuestra llegada y junto a él nos quedamos. Minutos después se abren las puertas y la estampida no se deja esperar: corrí como por mi vida para llegar al segundo control, lugar en el cual se desató un pequeño caos. Superado, corro hacia el costado oriente de Cancha General quedando a una respetable distancia de la reja.

Sentados y compartiendo, hace su aparición Casino. La gente se pone de pie y no queda otra opción que seguir a la masa para no perder lugares y tampoco ser atropellados. Pongo algo de atención en la música y nada me impresiona, así que me desconecto. A esas alturas de la tarde el público ya comienza a apretar contra la reja y cada uno de nosotros, los tres amigos que habíamos hecho la fila, seguimos nuestros propios caminos en pos de conseguir la mejor ubicación. Uno queda atrás y el otro desaperece por mi derecha. De un momento a otro me encuetro en una masa de gente desconocida y tratando de aferrarme a algo doy con alguien. Ella anda sola, lo que es extraño en un concierto de estas características; me aferro lo más gentilmente posible de sus hombros y la sigo donde va. Le pregunto acaso le molesta y ella dice que no, que no hay problema. Se dirige paso a paso a la reja, evadiendo obstáculos hábilmente y yo siguiéndola, avanzo. Su imagen grácil me cautiva. Su nombre es Araceli.

Kraftwerk ya está sobre el escenario. De lejos apenas se aprecia el show y la gente no parece enganchar mucho con la actuación de los alemanes salvo por aquella tonada que a varios les quedó dando vueltas en la cabeza. Ella continúa su travesía a la reja y logra su objetivo. Yo, que aun la seguía, quedo separado de la barrera tan sólo por su existencia. Menudita ella, debo confesar que era excelente posición para apreciar el show. Lo que no sabía es que también ella sería excelente compañía para disfrutar el show.

El recital de Radiohead se da por iniciado y abren con 15 Step, nada que no supiera aun cuando me preocupé de no ver setlists de sus otras presentaciones. Sin embargo, el segundo tema me golpea profundamente: Airbag. La canción que abre el disco que más me gusta de la banda hace que se me llenen los ojos de lágrimas y tome el peso a lo que estaba ocurriendo: la agrupación que jamaś creí ver en vivo y la que más fervientemente deseaba presenciar efectivamente estaba frente a mis ojos… Una espera de más de 10 años que llegaba a su fin.

La abrazo. Quizás desde qué momento que ello es así, no me di cuenta. Abrazado a ella en una extraña sinergia y complicidad, abrazado a ella en torno a su cuello, mis brazos frente a su pecho por sobre la barrera, mi boca junto a su oído. Pareciera que la conozco desde siempre y no llevo más de dos horas junto a su persona y apenas hemos intercambiado una que otra palabra…

Canto, disfruto. En el sector donde me encuentro se respiran buenas vibras. Ellos también cantan y disfrutan con la presentación. Las primeras damnificadas vuelan sobre el público para llegar a los brazos de los guardias. Veo a varias pasar a lo lejos y a otras tantas las ayudo a salir del gentío. Intento no perder mi lugar a pesar de la presión de la gente. También intento hacerle la noche más llevadera a mi amiga tratando de evitar que sea presionada contra la reja. Los moretones en mis antebrazos darían fe de ello.

Los problemas técnicos hacen su aparición. Thom se enoja y hace abandono del escenario. El resto de la banda, impertérrita, permanece en sus posiciones. El hombre de la rabieta va y vuelve: la gente a mi alrededor especula por su actitud. Ed explica que hay problemas con el retorno; Jonny bromea haciendo poses. Se da algo extraño sobre el escenario, pues Radiohead nunca tiene problemas en sus presentaciones. Chile salió sorteado, cómo no. Thom retorna y el show continúa.

Avanza la noche y no me separo de ella. Lleva una cámara fotográfica, pero las instantáneas que logra siempre quedan marcadas en su borde inferior por la reja del otro extremo del pasillo que nos separa de Golden.

La sucesión de temas es demoledora. The National Anthem, Karma Police, Optimistic y Pyramid Song marcan presencia. Idioteque y How to Disappear Completely también. Luego, la mayor sorpresa de la noche: A Wolf at the Door, una que nunca creí escuchar en vivo, interpretada de manera magistral para luego ser seguida por Paranoid Android, una que siempre quise escuchar en vivo. Final de locos para el primer set.

Continúo abrazado a ella. No quiero que la noche llegue a su fin y tener que dejarla partir.

La banda no se hace mucho de rogar y vuelven con You and Whose Army? Thom ríe y pierde el hilo durante la interpretación. Otra cosa que rara vez ocurre con Radiohead: Chile nuevamente salió sorteado. 2+2=5 vuelve a prender los ánimos del público, Everything in its Right Place con una introducción de True Love Waits los hace dejar el escenario por segunda vez. A la vuelta, Creep, y todos sabemos que el show ha llegado a su fin.

Acaba la primera noche. Comienza a salir por los parlantes la música de despedida. Sigo abrazado a ella y no quiero soltarla. Ella tampoco hace el intento por liberarse de mi persona. Pasan los minutos y llegan mis amigos, aquellos con los que hice la fila y a quienes hace rato había perdido entre la multitud. La debo dejar. No se me hace fácil. Nos separamos…

La noche del 27

Un mundo aparte. Esta noche tuve la oportunidad de estar en Golden Circle, aquella entrada que conseguí luego de horas de espera e incertidumbre para el que en ese momento iba a ser el primer y único recital de la banda en Chile. Tener la entrada en la mano creo que me dio una de las alegrías más grandes que haya experimentado en el último tiempo, cosa que puede sonar demasiado extraña y quizás lo es, pero es verdad. Cosas de fanáticos que nunca había logrado entender hasta ese preciso segundo.

Al estadio este día llegué casi justo a las 17 horas. Como siempre, y por una extraña razón, había una fila extremadamente corta frente a uno de los accesos y a ella me sumé. No hubo necesidad de colarse ni nada por el estilo, tampoco de sufrir los empujones y presiones de la gente en el segundo control: no hubo nada de la jornada anterior. Ni siquiera los no se cuántos metros que separan Grecia de la Pista misma los corrí como caballo desbocado a diferencia del día que recién había pasado. Tampoco me vi obligado a ponerme de pie al momento de la presentación de Casino. Tampoco encontré mi Araceli aquel día…

Todo fue distinto, todo fue un mundo aparte. Ahora podía ver el escenario de cerca, apreciar que Kraftwerk ocupaba notebooks de la Sony y que las voces que salían por los parlantes durante su show eran al menos en un 80% reales e interpretadas sobre el escenario y no grabaciones como se estila en el Festival de Viña o en los programas de televisión. Quizás sólo el show de los alemanes fue igual al día anterior. En esta ocasión y a diferencia del jueves (dada mi corta distancia al escenario), pude ver cuando los roadies ponían los “robots” en reemplazo de los seres de carne y hueso, pero al final la diferencia entre esa versión sin vida y los reales era mínima.

Esta noche se hacen innumerables pruebas de sonido. Nada puede salir mal; todo tiene que salir perfecto. No hay lugar a pataletas ni disgustos. Los técnicos deben haber sufrido por montones los errores cometidos la jornada anterior.

Estaba cerca del escenario. Demasiado cerca. El cuello a veces me dolía por la proximidad y la consiguiente maniobra de tener que elevar la vista para poder apreciar las tablas, las luces y la gente que por allí transitaba. Cerca de la hora pactada el público se compactó. Comenzaron a aparecer las primeras histéricas. Gritos por aquí, gritos por allá, no entendían que la cosa se iba a poner notablemente “peor”. Cuán peor ni yo lo sabía.

Esa noche perdí mi alma. No se la vendí al diablo, sino a la banda. Aunque algunos días después me la devolvieron porque no leyeron la letra chica de mi contrato. Eso sí, fue devuelta algo estropeada en una caja de cartón junto a mi conciencia.

Las olas arreciaban con fuerza y el movimiento de ondas fue una tónica de la noche. En el cielo, el sudor evaporándose iluminado por potentes focos… Mis lentes empañados por el sudor de las almas que se elevaban en aquellos momentos. Una masa indistinguible que gritaba y saltaba, empujaba y pegaba. Codazos en la tráquea y las costillas; para qué mencionar los homóplatos. Zombies, pero de esos con vida. Zombies en vida sería. Yendo hacia una catedral imaginaria frente a nuestros ojos, dejando pasar años de vida frente a nosotros. Una comunión. Cinco personas que no nos conocen hablando de nuestras vidas frente a otras tantas miles.

Elevo un encendedor y una llama aparece. La canción que había extrañado la noche anterior hoy se hace presente. El fuego se extingue en multitud de oportunidades y cuando está encendido me quema los dedos. La adrenalina fluye y el fuego en mis yemas es una anécdota. La música fluye y de ninguna forma es una anécdota.

Intento respirar. El aire escasea. Casi no se puede ni cantar. La garganta que podría haberse desgarrado pierde energía. Todo el líquido que contenía mi cuerpo se transformó en sudor y ahora está en mi ropa. Y en la de los demás. También en el aire, así como su sudor también está en mi ropa.

Tramo final y no lo advierto. Desfallezco. Ya no puedo avanzar. Me dejo llevar. Un último esfuerzo…

Atónito presencio el final. De pie, impactado, observo cómo la gente comienza a hacer abandono del lugar. Las luces encendidas dejan ver las figuras que desarman aquel altar. No lo puedo creer. No puede ser el final.

Conclusiones

Tengo recuerdos nítidos de la noche del 26 y fragmentados de la del 27. En todo caso, estaba casi predestinado a que fuese de esa forma. De hecho, comenté por ahí que el viernes me iba a hacer pedazos en Golden y así fue. En perspectiva, creo lamentarlo.

Luego del show del jueves quedé casi entero. Sin cansancio alguno, feliz, con la adrenalina a tope. Luego del 27 apenas podía mantenerme en pie, extenuado y deshidratado totalmente. De hecho al llegar a la casa me tomé más de un libro de bebida casi de una sola vez. Para qué mencionar la cantidad de alimentos que ingerí también. La polera, aun mojada luego de un par de horas de finalizado el recital atisbaba un posible resfrío que, a una semana del evento, aun me aqueja. Los moretones en mis antebrazos ya desaparecieron y poco queda de las endorfinas de aquellas jornadas en mi cuerpo.

Me gustó más el show del jueves. A pesar que técnicamente no fue muy prolijo y que entre canción y canción aparecían vacíos sonoros extraños, tengo mejores recuerdos. Desde mi posición en la Pista junto a ella, esa noche pude escuchar perfecto (el audio con mejor definición que haya percibido nunca en un espectáculo en vivo) y apreciar el impresionante y delicioso juego de luces que acompañaban a cada canción. No había una espectacularidad mayúscula en esas luces, sino simple y llana belleza.

Los recuerdos del 27 son confusos: creo que queda claro por el comentario realizado a aquel día. El encendedor que elevé fue a petición de una chica con la que al finalizar el tema me tomé una foto, imagen que obviamente nunca llegaré a ver (me soprendería que aun exista) pues no tengo ninguna seña de su persona. Ni siquiera me acuerdo cómo era físicamente.

La locura desatada aquel viernes me mató. Recuerdo pasajes de canciones y más que nada los golpes y empujones, la intención de llegar lo más cerca del escenario. Quedé con gusto a poco. Nunca pensé que luego de interpretar Paranoid Android el show llegaría a su fin.

El jueves todavía lo siento mágico. Salí exaltado del recinto con la certeza que había concurrido al recital más perfecto que podría haber sido. Obviamente no fue la perfección absoluta, ello es inalcanzable, pero fue más de lo que esperaba vivir. Se extrañaron canciones ambos días (Fake Plastic Trees, Lucky, My Iron Lung y Let Down por ejemplo), pero con una banda poseedora de tantos buenos temas es imposible quedar conforme.

Sólo espero que el rumor que dice que vendrían el 2011 se haga realidad.

Setlists

Jueves 26 de marzo de 2009:

  1. 15 Step, In Rainbows (2007)
  2. Airbag, OK Computer (1997)
  3. There There, Hail to the Thief (2003)
  4. All I Need, In Rainbows (2007)
  5. Nude, In Rainbows (2007)
  6. Weird Fishes/Arpeggi, In Rainbows (2007)
  7. The Gloaming, Hail to the Thief (2003)
  8. The National Anthem, Kid A (2000)
  9. Faust Arp, In Rainbows (2007)
  10. Karma Police, OK Computer (1997)
  11. Optimistic, Kid A (2000)
  12. Pyramid Song, Amnesiac (2001)
  13. Reckoner, In Rainbows (2007)
  14. Jigsaw Falling into Place, In Rainbows (2007)
  15. Idioteque, Kid A (2000)
  16. Bodysnatchers, In Rainbows (2007)
  17. How to Disappear Completely, Kid A (2000)
  18. House of Cards, In Rainbows (2007)
  19. Just, The Bends (1995)
  20. Videotape, In Rainbows (2007)
  21. A Wolf at the Door, Hail to the Thief (2003)
  22. Paranoid Android, OK Computer (1997)
  23. You and Whose Army?, Amnesiac (2001)
  24. 2+2=5, Hail to the Thief (2003)
  25. Everything in its Right Place (introducción con True Love Waits), Kid A (2000)
  26. Creep, Pablo Honey (1993)

Viernes 27 de marzo de 2009:

  1. Creep, Pablo Honey (1993)
  2. The National Anthem, Kid A (2000)
  3. 15 Step, In Rainbows (2007)
  4. There There, Hail to the Thief (2003)
  5. All I Need, In Rainbows (2007)
  6. Nude, In Rainbows (2007)
  7. Weird Fishes/Arpeggi, In Rainbows (2007)
  8. The Gloaming, Hail to the Thief (2003)
  9. Climbing up the Walls, OK Computer (1997)
  10. No Surprises, OK Computer (1997)
  11. Videotape, In Rainbows (2007)
  12. Morning Bell/Amnesiac, Amnesiac (2001)
  13. Reckoner, In Rainbows (2007)
  14. Just, The Bends (1995)
  15. Idioteque, Kid A (2000)
  16. Exit Music (for a Film), OK Computer (1997)
  17. Bodysnatchers, In Rainbows (2007)
  18. Jigsaw Falling into Place, In Rainbows (2007)
  19. Dollars and Cents, Amnesiac (2001)
  20. House of Cards, In Rainbows (2007)
  21. Street Spirit (Fade Out), The Bends (1995)
  22. Everything in its Right Place (introducción con The One I Love de R.E.M.), Kid A (2000)
  23. Go Slowly, In Rainbows Bonus Disc (2007)
  24. 2+2=5, Hail to the Thief (2003)
  25. Paranoid Android, OK Computer (1997)

Multimedia

En cuanto a videos, se pueden encontrar de buena calidad en el perfil del usuario Vonkayzer de YouTube. En relación a audio, en el foro de Radiohead Chile se han posteado algunos bootlegs en este thread. Finalmente, algunas canciones en audio y video se pueden descargar o ver en Radiohead.cl.

Agradecimientos

A Pinky Floyde por gentilmente facilitar imágenes de Radiohead en Chile el 26 de marzo (otras de sus fotos tomadas aquella jornada, aquí). También a Rodrigo por guardar un puesto en la fila el 26 y a Mauricio por amablemente llevarnos en su cacharrito al Estadio el 27. Finalmente, y aunque lo más probable es que nunca llegue a leer esto, a Araceli por su dulzura.


6 Responses to “Las noches del 26 y 27”


  1. abril 3, 2009 a las 16:06

    Para bien o para mal, sólo fui el 27, pero creo que no podría haber un set list mejor que el que tocaron, incluso pensaba que lo ideal sería que terminaran con Paranoid Android y así fue.
    Puedo decir que tribuna fue un buen lugar para presenciar el show. Debo decir que cuando partieron con Creep quedé shockeado, no por la canción, sino porque me descolocaron y eso sumado a la emoción de verlos produjo que me quedara mudo y no pude cantar, d hecho vine a salir del shock con Just. Y sin duda el momento donde no pude contener las lágrimas fue con Exit music, me acuerdo y me emociono. Y antes que salieran por última vez pensé, que toque Paranoid android o 2+2=5, rogaba por cualquiera de las dos. Y terminaron con esas dos, no podía estar más feliz. Ya acabado el concierto no quise pensar más en Radiohead, aunque los días posteriores mientras andaba en bicicleta, me venían los temas y me emocionaba solo. Hasta ahora el mejor concierto al que he ido, feliz, muy feliz. Sorry por la extensión, pero aprovecho este lugar para compartir impresiones, pues no lo había hecho.

  2. abril 3, 2009 a las 21:33

    De todos los escritos que he leído por ahí sobre estos dos conciertos de Radiohead en nuestro país éste ha sido el más emocionante de leer, si hubieras omitido a Araceli del artículo hubiera perdido casi toda la belleza, o por lo menos no me sentiría tan conmovida.

    Para mi este concierto fue especial ya que se apoderó de mi mente esos días ciertos recuerdos con una persona muy ligada a Radiohead y por esas “coincidencias ” de la vida ese día jueves comencé un proceso también muy ligado a esa persona y a una canción de Radiohead, lo menciono ya que por ahí das luces de que algo así, al menos algo parecido, te sucedió a ti.

    Con lo de Araceli me recordé de una experiencia no tan linda como la tuya con ella pero similar, después de un coencierto quedé un buen rato con ganas de darle las gracias a esa persona por haberme protegido y con muchas ganas de “topármelo” para dárselas. Y bueno la vida tiene su magia, doy fe de ello, y me encanta verla expresada en tu escrito del 26 y te agradezco la hayas compartido con los que te leemos.

    También me gustó más el concierto del 26, por la ubicación en que quedé y por la onda de la gente que me rodeaba que creo se dedicó a disfrutar más que a empujar y esas cosas, bueno no voy a repetir lo que escribí por ahí. Disculpa si me enfoqué en lo más personal de tu escrito pero siempre me voy por lo más emotivo.

    Gracias por tu escrito, saludos.

  3. 3 Nicolas (remilas)
    abril 4, 2009 a las 1:44

    gracias

    han sido las gracias mas serias
    que he tecleado en mi vida

    (copiandote hare un PS)
    PS: del miercoles al jueves no dormi., de hecho aparecí en la tele dormido aferrado a la reja alas 9 am
    al lado mio, una mina con quien nos dijimos mil nombres. Con ella defini lo que en ese contexto se denominaba BAJON.
    BAJON: tomar conciencia de la banda que se va a apresentar en pocos momentos y de las reacciones posibles de uno mismo.
    este bajon se produjo en airbag tan perfectamente como lo describiste y lo admito
    llore al leer esto
    no iba a poner eso pero piko
    chao

  4. abril 4, 2009 a las 2:33

    Quería agradecer el respeto por sus opiniones y que hayan compartido sus impresiones tanto del texto como de sus vivencias aquellos días.

    Lo bonito de esto es que cada uno tiene una historia que contar, que al final es buena parte de lo que queda. Ir a ver un recital no es lo mismo que ir a vivirlo… Y sorry por los lugares comunes, pero a veces uno no sabe cómo expresar las cosas y no queda más que colgarse de lo que otros muchas veces ya han enunciado antes.

    Siento que me gustaría escribir algo más, pero estoy cansado…

    De nuevo les agradezco por los comentarios, de verdad. Saludos a todos.

  5. 5 César
    abril 5, 2009 a las 19:47

    Wena Daniel, pa q cachís q leo tu blog, me animo a postear. Debe haber sido gracioso verte toda “cocoroca” durante el concierto.

    Con respecto a Araceli, en tu lugar, me haría un facebook pa tratar de ubicarla (un psicopateo moderado).

    Nos venom.
    César.

  6. 6 Andy
    mayo 25, 2009 a las 18:09

    Me encantó tu comentario, yo también fui al primer recital y lloré con airbag…
    pero igual quedé con un nudo en la garganta por no haber podido disfrutarlo como quería; tuve que pelear por un lugar y como habían menos tribunas de las que realmente debería haber, apenas pude moverme. Ha pasado tiempo y realmente creo que fuimos muy afortunados de tener 2 recitales de ellos seguidos, aunque los fans chilenos aún discutan sobre en cual día estaban los fanáticos… ojalá más fans hubiesen podido ir a los dos recitales (si las entradas en Chile no se fijaran para el ABC1, claro).
    Sobre el enojo de Thom, sí que estaba enojado, las cosas fallaron hasta + o – la canción 13, pero después se relajó, e incluso bromeaba y eso me encantó! el error los vuelve más humanos.


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