28
Jul
09

Recuerdos del paso de Cat Power por Chile

Martes 21 de julio. Día lluvioso (incluso se había pronosticado una tormenta eléctrica).

La oscuridad llega precipitadamente; las nubes juegan papel importante en ello.

Me apresto a salir. La cita es a las 21 horas (tengo tiempo de sobra para llegar).

Verifico tener todo lo necesario. Repaso en un papel los números de las micros que me son de utilidad para llegar a destino (escogí “menor cantidad de combinaciones” en la página de Transantiago).

Ya hice uso del transporte público. Camino por avenida Matta: las posibilidades que un auto me moje son bajas (aun cuando la lluvia cae incesantemente).

Veo tan poca gente en mi trayecto que pienso que el recital pudo haberse suspendido (no he podido leer las noticias de los blogs debido a una falla en el programa que utilizo para ello).

Llego al Teatro Caupolicán. El movimiento es alto (se esfuma inmediatamente de mi mente la idea anterior).

Me quedo un momento afuera.

No conozco a nadie personalmente que guste de la música de Cat Power: esta noche estoy solo.

Ordeno las ideas. Entro. El lugar está casi vacío: como mucho 3 filas de personas frente al escenario.

Busco un lugar tranquilo y alejado (me siento en las escaleras).

Espero.

El recital de Cat Power comenzó casi a las 21:30, media hora después de lo pactado. El Teatro se veía agradablemente lleno al menos en lo que a cancha se refiere (la iluminación de platea no me dejaba ver cuánta gente había en dicho lugar). Las imágenes específicas que tengo del comienzo de la velada son realmente vagas: no recuerdo por ejemplo cómo salió la banda al escenario, acaso todos juntos o no (cabe hacer mención que Cat Power se presentó junto a The Dirty Delta Blues Band integrada nominalmente por Judah Bauer, Gregg Foreman, Erik Paparazzi y el genial Jim White en batería) ni cómo fue la reacción del público ante la primera canción (recuerdo solo los aplausos y euforia del público cuando se apagaron las luces), pero la verdad ni falta me hace.

Con aparentemente la misma vestimenta que se le vio en Argentina y un chaleco extra debido al frío que hacía dentro del Teatro, Cat Power no tuvo problemas para entregar un show de calidad. Su delgada figura a veces hacía dudar que tan profunda voz pudiera venir de ella, lo que no deja de maravillar. Un termo que de vez en cuando se llevaba a los labios hacía mantener clara y limpia su voz, presuntamente (y sin muchas dudas al respecto) trabajada en el camarín antes de salir a escena, pues así es ahora ella: profesional.

Luego de un pasado con excesos y vida errática tanto arriba como bajo el escenario, hoy Cat Power se ve bien: disfruta lo que hace sobre las tablas, y se nota. Nosotros también disfrutamos, qué duda cabe. Ella se pasea por el escenario de manera más bien tímida, se aleja del centro y de las luces buscando los costados, quizás porque quiere darle algo más de protagonismo a la banda, quién sabe. Los encargados de la iluminación tienen que estar continuamente corrigiendo la dirección de los focos para seguirla en su trayecto. Ella se mueve delicadamente, hace gestos, poses (algunas que recuerdan mucho la portada de su álbum Jukebox de 2008, trabajo que anda promocionando) y sonríe.

No les voy a mentir: estoy poco familiarizado con la última época musical de Chan Marshall. A lo sumo he podido digerir The Greatest (2006), pero lo mío es su época de What Would the Community Think (1996), Moon Pix (1998) y en menor medida You are Free (2003), de modo que poco puedo distinguir de los temas que presenta (el 75% de las canciones que interpretó eran covers). Podría decir que extraño a la Chan de antes, pero esto sería egoísta. Ella misma quiere olvidar sus trabajos pasados, superar la etapa, de modo que sería estúpido pedirle una canción de sus viejos tiempos. De esta manera, ha optado por tributar a sus influencias deconstruyendo los temas que interpreta para darles una vuelta, que suenen lo más distinto posible al original: torna los temas más cálidos, les baja las revoluciones y le imprime su ya inconfundible voz e interpretación.

Bueno, ya, es cierto, extraño la voz de Chan cuando era más joven y su música, pero no nos equivoquemos: ahora ella está feliz. Se le nota. A veces pareciera que incluso se emociona con el cariño que le entrega el público; gira para mirar a sus músicos y ellos le sonríen, gira para mirar al público y nos sonríe. Ella es de pocas palabras, pero no se muestra impersonal. Presenta de manera correcta los temas uno tras otro cuando muchos se interrumpen para agradecer y hablar: ella mira y nos sonríe.

La interpretación de Cat Power sobre el escenario es potente: se nota cómo emplea hasta lo último que tiene para proyectar su música. Llamémosle pasión, pues no sería extraño que ese sea el sentimiento que experimenta. Y lo contagia, hechiza. Es difícil abstraerse a la presentación que esta mujer realiza sobre el escenario, porque atrapa e hipnotiza. Uno se siente feliz de tener la posibilidad de verla en vivo… la verdad no me explico muy bien el por qué. Da esa sensación que se experimenta cuando se ve que alguien a quien quieres se encuentra bien.

Avanza la noche y Chan ya se ha sacado el chaleco. Los obvios gritos alusivos a esta acción claramente no se hacen esperar. Hay calidez en el ambiente a pesar que el frío entra al Teatro cada vez que alguien abre una de las puertas que da hacia el pasillo. Hay cierta descortesía en esta acción que a veces parece importunar a los músicos, pero nunca le recriminaron nada al público. Eran los técnicos sobre el escenario los que se llevaban todas las señas (y en una de esas los retos) tanto de Chan como de la banda para solucionar los problemas que se suscitaban. El más “atendido” de todos fue Jim White, a quien al parecer uno de sus platillos o cajas se le escapaba de vez en cuando (no puedo  dar fe cuál era el problema específico la verdad, ya que estaba muy lejos para verlo claramente). A propósito de Jim White, este cuenta con una técnica para tocar que al menos no había notado nunca en vivo, tomando una de las baquetas como “habitualmente” he visto que se hace y la otra como si fuera uno de esos palillos chinos para comer (no me maten los músicos por esa expresión, pero no sé cómo se llama la técnica). Le consulté a un amigo baterista por el asunto y me dijo que esa forma es utilizada por ejemplo por bateristas de jazz y que da “más control sobre los rebotes de la caja”. Así mismo, esta técnica según me contó, “dificulta los redobles de toms cuando se tiene más de uno”. Sinceramente, no me queda más que creerle.

A estas alturas ya han sido interpretadas The Greatest y Lived in Bars, siendo la versión de este último tema bastante notable, ejecutando un arreglo (o quizás improvisación) muy uptempo, convirtiéndose según recuerdo en lo más movido de la noche. Nuevamente, Jim White soberbio en la batería. Prosigue la sucesión de temas hasta que llega la interpretación de Angelitos Negros, tema en español grabado para la versión limitada de Jukebox. Se marca con esto el fin de la primera parte del recital.

Las luces no se encienden y se da por entendido que el show continuará. El público grita a viva voz pidiendo el regreso de Chan y la banda al escenario, cosa que se dio luego de largos minutos, aunque no sabría decir cuántos. El movimiento de gente continúa y muchos salen quizás al baño, o a darse una vuelta, solo ellos saben. Chan interpreta The House of the Rising Sun, canción mayormente conocida por la versión que hiciera The Animals en 1964, para terminar todo con I Don’t Blame You, tema que abre su disco de 2003, You are Free.

Y mientras la banda alarga la interpretación de este último tema, Chan va tras lo equipos apostados en el fondo del escenario, coge un ramo de rosas rojas y comienza a lanzarlas al público una por una. Sonríe de manera profusa y disfruta. Cuando las flores se acaban vuelve al lugar de donde sacó el ramo para tomar una buena cantidad de hojas con los nombres de las canciones interpretadas durante la velada, los cuales arruga y lanza a veces lo más lejos que puede. En el momento que ya no tiene nada más material que regalar nos ofrece reverencias y nosotros a ella un aplauso cerrado. A veces se inclina con la cabeza gacha elevando su mano derecha… parece celebrar un gol como el Matador. La despedida es larga y sentida. Son cerca de las 23:15. Ya no queda nadie sobre el escenario…

El show ha terminado y los roadies suben a escena (comienzan a desmantelar los equipos).

El público en su mayor parte ya ha abandonado el recinto.

Yo hago tiempo para dejar que salga la mayor cantidad de gente (los guardias me miran con cara de “ándate”).

Me acerco a la mesa de sonido y pregunto unas cosas acerca de los equipos (me llevo un setlist de regalo).

Salgo.

Veo caras conocidas. Una actriz, una modelo y conductora de televisión y una guitarrista (a ella también me la encontré en Sonic Youth).

La lluvia es cosa del pasado. Apenas caen gotas (ya deben ser como las 23:30 horas).

Me apresuro para llegar a casa.

* * *

Setlist (la información de a quién es el cover puede ser imprecisa ya que en ocasiones hay múltiples intérpretes del mismo tema):

  1. Don’t Explain (cover a Billie Holiday)
  2. Dreams (cover a Fleetwood Mac)
  3. Woman Left Lonely (cover a Janis Joplin)
  4. Silver Stallion (cover a The Highwaymen)
  5. Makin’ Believe (cover a Kitty Wells)
  6. Lost Someone (cover a James Brown)
  7. Lord Help the Poor and Needy (cover a Jessie Mae Hemphill)
  8. Fortunate Son (cover a Creedence Clearwater Revival)
  9. Metal Heart
  10. Sea of Love (cover a Phil Phillips)
  11. The Greatest
  12. Lived in Bars
  13. Blue (cover a Joni Mitchell)
  14. She’s Got You (cover a Patsy Cline)
  15. Song to Bobby
  16. (I Can’t Get No) Satisfaction (cover a The Rolling Stones)
  17. Dark End of the Street (cover a James Carr)
  18. Ramblin’ (Wo)man (cover a Hank Williams)
  19. Angelitos Negros (cover a Roberta Flack)
  20. The House of the Rising Sun (canción folk estadounidense tradicional)
  21. The Moon
  22. New York (cover a Frank Sinatra)
  23. Do Ya (cover a The Move)
  24. I Don’t Blame You

Fotos por Imágenes Paganas [1], [3] y Meet the Chumbeques [2].


6 Responses to “Recuerdos del paso de Cat Power por Chile”


  1. julio 28, 2009 a las 22:33

    No conozco bien a Cat Power, creo que he escuchado un par de temas, y creo que me gustó su voz, creo… Pero luego de leer este post me dieron muchas ganas de conocerla, su pinta sencilla es llamativa, sobre todo porque no debe ser una persona “simple”, me agrada sobre todo en una mujer eso de la sencillez, muchas artistas tienen esa costumbre de disfrazarse, como si no pudieran plantarse tal cual son arriba de un escenario, es para mi un acto casi artístico y muy potente eso de presentarse en un escenario tal cual se es. Eso que hizo de regalar rosas, y esos papeles con los nombres de los temas me encantó, es súper considerado de su parte, muy bello y empático con el público, es muy “femenino”…

    Mientras leía esto escuchaba ‘Historias Mínimas’ de Radio Duna, fue una buena combinación, me dió una sensación de quietud y bienestar, como si estuviera viendo la lluvia en mi casa, con una taza de café en la mano.

    Del listado de covers, la que voy a buscar para escuchar es ‘Fortunate Son’, Pearl Jam interpreta mucho ese tema, así que me entró el “bichito” de escucharla en una mujer- que por lo que veo y leo es bastante especial.

    Saludos.

  2. julio 29, 2009 a las 0:46

    Se agradece el comentario :-)

    Con respecto a Pearl Jam (buscándole la quinta pata al gato), Eddie Vedder colabora con Chan en el disco You are Free en dos temas (el 3 y el 14). Puedes ver la información en Wikipedia… Ah, y Dave Grohl toca batería en ese disco.

    Y en relación a cómo enfrenta las presentaciones en vivo, sugiero que veas el video de una canción suya del ’96 (aunque ni idea de qué año es el registro) versus lo que hizo acá en Chile la semana pasada (click en los nombres de las canciones pues hay links):

    1. Nude as the News (en vivo aparentemente en la televisión francesa).
    2. Song to Bobby (en vivo en Chile).

    Es evidente tanto el cambio de actitud como el musical. Admiro su progreso en lo personal, pero sigo prefiriendo sus antiguas canciones…

    Saludos.

  3. julio 29, 2009 a las 18:45

    Puchaaaaaa te estaba escribiendo y no sé cómo se cerró la pág :@

    En fin.. lo que decía es que a pesar de no saber mucho de ella me alegra que esté mejor como persona (porque se nota). En cuanto a si era mejor antes o ahora obviamente no puedo opinar.
    Por último quedé pa’ dentro con el dato de Vedder y Grohl, a buscar ese disco se ha dicho!! XD

    Saludos =)

  4. julio 29, 2009 a las 20:22

    Solo recomendar que no te hagas expectativas grunge pues ese disco no lo es. Con eso en mente lo más probable es que no te guste. De todas formas el nivel de gente con la que trabaja fue lo que me llevó a escuchar su música (en particular Steve Shelley de Sonic Youth en sus comienzos)

    ¡Saludos!

  5. julio 30, 2009 a las 18:34

    jajaja talvez si estuviéramos en los ’90 me hubiera hecho esa expectativa, ahora eso no se me genera ni siquiera con el nuevo álbum de Pearl Jam.

    Me voy a dar el tiempo de buscar ese disco, y de revisar las letras…

    Saludos =)

  6. julio 30, 2009 a las 21:05

    Jjajaaj… no me esperaba una respuesta como esa.

    Saludos nuevamente.


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