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Motín en la sala

Jiddu Krishnamurti en La Educación y el Significado de la Vida (1950):

Ahora bien, ¿qué significa la vida? ¿Para que vivimos y luchamos? Si nos educamos simplemente para lograr honores, o alcanzar una buena posición, o ser más eficientes, poder dominar a los demás, entonces nuestras vidas estarán vacías y carecerán de profundidad. Si sólo nos educamos para ser científicos, eruditos aferrados a los libros, o especialistas apasionados por el conocimiento, entonces estaremos contribuyendo a la destrucción y a la miseria del mundo.

Aunque existe una más alta y más noble significación de la vida, ¿qué valor tiene la educación si no la descubrimos jamás? Podemos ser muy instruidos, pero si no tenemos una honda integración de pensamiento y sentimiento, nuestras vidas resultan incompletas, contradictorias y atormentadas por innumerables temores; y mientras la educación no cultive una visión integral de la vida, tiene muy poca significación.

En nuestra civilización actual hemos dividido la vida en tantos departamentos que la educación tiene muy poco significado, excepto cuando aprendemos una profesión o una técnica determinada. En vez de despertar la inteligencia integral del individuo, la educación lo estimula para que se ajuste a un molde, y por lo tanto, le impide la comprensión de sí mismo como un proceso total. Intentar resolver los muchos problemas de la vida en sus respectivos niveles, separados como están en varias categorías, indica una completa falta de comprensión.

El individuo se compone de diferentes entidades, pero el acentuar esas diferencias y el estimular el desarrollo de un tipo definido, lleva a muchas complejidades y contradicciones. La educación debe efectuar la integración de estas entidades separadas, porque sin integración la vida se convierte en una serie de conflictos y sufrimientos. ¿De qué vale que nos hagamos abogados, si perpetuamos los pleitos? ¿De que vale el conocimiento, si continuamos en la confusión? ¿De que valen las habilidades técnicas e industriales si las usamos para destruirnos? ¿Cuál es el valor de la existencia si nos ha de llevar a la violencia y a la completa desdicha? Aunque tengamos dinero o podamos ganarlo, aunque disfrutemos de nuestros placeres y tengamos nuestras organizaciones religiosas estamos en conflicto con nosotros mismos.

Del mismo texto, otro extracto:

La educación debe ayudarnos a descubrir valores permanentes para que no nos conformemos meramente con fórmulas y lemas. La educación nos debe ayudar a demoler las barreras sociales y nacionales en lugar de reforzarlas, porque éstas crean antagonismos entre los hombres. Desgraciadamente el actual sistema de educación nos torna en seres serviles, mecánicos y profundamente irreflexivos. Aunque nos despierta el intelecto, interiormente nos deja incompletos, ridículos, incapaces de crear.

¿Qué se debe hacer? El problema está más o menos claro… O sea, la educación chilena en general es de baja calidad, creo que eso no amerita mucha discusión, ¿pero es ese el problema real? ¿O es más bien todo lo que subyace a dicho problema lo hay que atacar? La solución dista de ser trivial. Se puede escribir mucho, debatir y estar todos de acuerdo en una gran variedad de puntos, pero el problema tiene tantas dimensiones, tantas aristas que sobrepasa… hace perder un poco la fe.

Creo que ni siquiera tenemos una idea clara de lo que significa el concepto “educación” o “educar”. Y si usted cree que lo tiene claro, dele una vuelta, pues es posible que se de cuenta que no es así o que el consenso no es directo. Yo pensaba que tenía una idea acabada de lo que “es” la educación, pero por razones que no viene al caso mencionar me puse a pensar en esta idea y sinceramente es un asunto inabarcable por una sola persona. Lo que yo podría esperar de la educación es distinto de lo que otro puede querer por hechos tan intrínsecos a los grupos humanos como son su diversidad social, la existencia de entornos y realidades distintas, además de motivaciones, sueños o expectativas que no tienen por qué ser compartidas de igual forma por todos por ejemplo.

¿Lo que espera una familia en el barrio alto de la educación para sus hijos es lo mismo que desean aquellos de los estratos sociales de menos recursos? ¿Es lógico aplicar la misma regla para dos grupos sociales distintos suponiendo que sus objetivos son los mismos? ¿Es lícito plantear esas interrogantes cuando el problema que puede gatillar las distintas expectativas de cada grupo está en lo estratificada de nuestra sociedad? Por otra parte ¿es lo que esperan los padres de la educación de sus hijos lo mismo que esperan los alumnos de ella? ¿Y es lo mismo que los profesores esperan? Y si los objetivos fuesen los mismos en los distintos grupos, ¿acaso existe igualdad de oportunidades? ¿Es viable en reglas generales para una familia de escasos recursos financiar la educación superior de uno o más de sus integrantes?

Siento que “mejorar la educación” es un problema distinto dependiendo de a quién se le dirija la interrogante, de modo que me pregunto acaso se puede unificar el concepto o será mejor intentar resolver el problema arraigado en la realidad de cada uno de los involucrados. A priori me inclinaría por la segunda alternativa.

Veo o creo ver que la intención política frente a la educación no pasa más allá de intentar que se unifiquen buenos resultados académicos de forma transversal con modelos de evaluación que pueden resultar no muy afortunados. Su concepto de educación no va más allá de la mera instrucción. Eso, en el mejor de los casos, porque por otra parte ¿tienen alguna motivación real los políticos para hacer surgir a las clases sociales más desprotegidas cuando la situación actual les beneficia tanto? No quiero cometer el error de decir que la educación privada es buena porque tampoco lo es de manera general, pero les funciona y de manera abstracta y en perspectiva creo son muy pocos los personajes que teniendo acceso al poder, les importa cambiar la situación actual.

Y los profesores… ¿cuáles serán sus motivaciones? Quizás comenzaron sus estudios de pedagogía con grandes expectativas, con mucha fuerza y ganas, pero ¿cuánto queda de eso luego de años y años ejerciendo su profesión en una sala? Lo anterior, dando por descontado que su formación les permite enseñar, pero ¿es eso así? ¿Están realmente capacitados para pararse frente a cursos absurdamente grandes y cumplir su labor de manera exitosa? ¿Qué define el “éxito” de un profesor?

Con respecto a los alumnos, ¿qué será lo que querrán? ¿Cómo se les podrá motivar? ¿Creerán que su nivel educacional los puede sacar de la pobreza o sentarán cabeza antes de siquiera intentarlo? ¿Verán algún sentido en la educación, su educación? Los movimientos estudiantiles de los últimos años parecen decir que una parte al menos sí cree en la educación como una oportunidad de desarrollo, pero el entorno ahoga y acalla las ideas y motivaciones: todo vuelve a la misma inercia.

Siento no poder contribuir más que con interrogantes, pero no tengo respuestas. Y buscarlas en experiencias ajenas como la finlandesa (tan en boga hace un tiempo) es un error, pues tenemos realidades totalmente distintas. Lo único que tengo claro es que es un problema que se debe abordar en conjunto, de manera multidisciplinaria. Definir sobre todo qué es una educación de calidad, qué es lo que esperamos de ella y luego intentar aplicarla, desarrollarla. Creo firmemente que el éxito de nuestra sociedad y de todos sus integrantes depende de ello: una sistema educacional saludable da señas claras de una sociedad saludable.

Texto visto originalmente en “La educación convencional hace sumamente difícil el pensamiento independiente” (Ser Pensador).

La música corresponde a la canción “Motín en la Sala” de GuerrillerOkulto, del disco Versos en Resistencia (2004). Si no le gusta el hip hop, al menos intente poner atención a la letra, que es lo que importa en este caso.


2 Responses to “Motín en la sala”


  1. noviembre 9, 2009 a las 11:43

    Muy buen tema, pero como dices, hay más preguntas que respuestas. La educación ha siod siempre un tema para mi, desde que escuchaba Los Prisioneros cuando chico. Tb creo que pocas veces se plantean las preguntas antes de creer realizar soluciones. De verdad parece inabarcable, por eso es un desafío social mejorarlo.
    Había visto el video, igual es bastante honesto. Creo que una idea que hay que cambiar es en los propios educados al darse cuenta que es un derecho más que un deber y que uno debiera exigir, y para esto hay que darse cuenta que el conocimiento sirve, no para ser un mjor profesional , sino para vivir mejor, solucionar y enlazar todo tipo de cosas, desde entender a Los Simpsons hasta votar por un candidato.

    Te recomiendo la película que ganó Cannes el 2008, es francesa, se llama “Entre los muros” y cuestiona muchas de estas cosas, tb dejando interrogantes. Si no la pillai, te la paso un día.
    Nos vemos.

  2. noviembre 10, 2009 a las 10:46

    Agradezco enormemente el comentario… yo pensé que iba a haber más participación.

    Voy a buscar la película, vale por la recomendación.

    Saludos.


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