02
Ago
10

La elefanta Topsy

Lo que les traigo en esta oportunidad dista por lejos de ser una narración agradable, pero creo que es una historia que hay que contar. Ella habla acerca de una elefanta india llamada Topsy quien, víctima de la estupidez y morbo de numerosas personas, vio su muerte convertida en un penoso y objetable espectáculo de circo.

Según cuenta la historia, corría el año 1867 cuando Topsy llegó al mundo. Tiempo después, en 1875, la elefanta pasó a integrar el circo de Adam Forepaugh, un empresario que por aquel tiempo poseía uno de uno de los circos más importantes de Estados Unidos, país en el que se desarrolla la historia de nuestra protagonista.

En sus inicios, Topsy era exhibida al público como “la bebé elefanta”, algo que no se antoja extraño y para lo que se supone era “idónea”. Es de suponer, también, que durante sus primeros años de vida la entrenaron para realizar algún tipo de número circense, pero no hay información de aquello. De hecho, durante este periodo de lo único que se tiene noticia es de la venta que Forepaugh realizó de sus números de circo un año antes de su muerte, en 1889, a James A. Bailey y James E. Cooper. Pero de Topsy no se vuelve a saber sino hasta 1900, y sólo de manera trágica: dicho año mata a uno de sus cuidadores en Waco, Texas y posteriormente a otro en Paris, Texas. Finalmente, durante un show en 1902, mata un tercer hombre en Brooklyn, Nueva York. La suerte de Topsy estaba sellada y desde ese momento fue llevada a Coney Island, Nueva York, lugar donde pasaría sus últimos días y conocería la muerte.

¿Qué es lo que llevó a una elefanta como Topsy a actuar de esa manera? [1]

Se cuenta que todos y cada uno de los cuidadores a los que Topsy quitó la vida, de una u otra forma habían abusado de ella. Por citar un ejemplo, los registros de la época mencionan que el último hombre que murió intentó alimentar a Topsy con un cigarro encendido. Y bueno, es que al parecer a nuestra elefanta nunca le asignaron un cuidador que estuviera a la altura de la labor que le tocaba desempeñar.

Frederick “Whitey” Ault, a quien se consideraba la única persona a la que Topsy le hacía caso en aquellos años, se emborrachaba con frecuencia y algunas veces salía a “dar paseos” con la elefanta por Coney Island. En una de esas ocasiones, a causa de la irresponsabilidad de Whitey, Topsy terminó casi con medio cuerpo dentro de una estación de policía, incidente que se convertiría en una excusa más para acabar con su existencia.

Luego de aquel acontecimiento, Topsy fue utilizada sin mayores disturbios como animal de carga en la construcción de Luna Park, un parque de diversiones en Coney Island. Pero según relata la crónica del New York Times de la época, “Whitey no veía con buenos ojos aquella labor”, así que un día persuadió a la elefanta para que destruyera parte del lugar. Este suceso fue el que finalmente dio pie a que no se esperara más y se decidiera ejecutar a Topsy.

En este punto de la historia, desde el punto de vista de la “sociedad”, se justificaría el sacrificio de Topsy. Mas yo no estoy siquiera de acuerdo con el cautiverio de animales salvajes, así que repruebo desde un comienzo lo que le estaban haciendo a la elefanta. Es injusto. El problema es que lo más abusivo estaría por venir.

Frederick Thompson, copropietario de Luna Park, decidió que además de matar a Topsy, el “evento” debía ser publicitado. Fue así como logró reunir a 1000 personas para que vieran a la elefanta morir envenenada. Su “acto” consistió en darle de comer zanahorias rociadas con cianuro, pero eso no fue suficiente para quitarle la vida a Topsy. Así, Thompson tuvo que buscar una nueva idea.

Los planes para llevar a cabo el segundo intento de asesinato sugerían estrangular a Topsy. Sí, en una horca. Yo creo que aquí sobran los comentarios pues, espero, que todos estemos de acuerdo en que la sola idea de realizar un acto de estas características es patético, degradante e indigno. Así lo entendió también la Sociedad por la Prevención de la Crueldad a los Animales (SPCA), quienes se quejaron y protestaron, cuestión que impidió (a pesar de lo que se muestra en el video al comienzo de este texto) que esto se llevara a cabo. Ahora tenían que pensar en otra alternativa.

Thompson, quien continuaba intentando “vender” el asunto de la ejecución, decidió finalmente que Topsy debía ser electrocutada. El encargado de hacerlo fue Thomas Alva Edison, personaje que vio esto como una oportunidad de demostrar la letalidad de la corriente alterna.

Por esos años, Edison estaba enfrascado en una lucha con George Westinghouse a la que se denominó “War of Currents” (“Guerra de las Corrientes“) por sus características. Hacia fines del siglo XIX y comienzos de XX aún no se había decidido qué tipo de corriente se iba a utilizar en el transporte de energía, por lo que la disputa entre quienes impulsaban una u otra alternativa (alterna o continua) era dura.

Edison, quien promovía la corriente continua, encabezaba la propaganda en contra de la otra alternativa arguyendo que la corriente alterna era extremadamente peligrosa, mucho más que la continua. Para demostrarlo, estuvo involucrado en el desarrollo y promoción de la silla eléctrica, obviamente con corriente alterna, y en la electrocución de animales. Así, la ocasión de probar su punto en un ser vivo de 6 toneladas era irresistible.

Fue el domingo 4 de enero de 1903, a las 14:45, que Topsy murió electrocutada. En el lugar se reunieron alrededor de 1500 personas para presenciar la ejecución (según las fuentes más actuales), suceso del cual Whitey no quiso ser partícipe. Con esta muerte, Luna Park había sido testigo de uno de sus primeros “espectáculos”.

La ejecución de Topsy se inició, nuevamente, con una dosis de zanahorias rociadas con cianuro. Siete minutos más tarde recibió una descarga de 6600 volts durante 10 segundos. No fue necesario más tiempo: la elefanta, sin emitir ningún sonido y apenas levantando su trompa como queja, fue fulminada por la descarga. La penosa ejecución fue registrada en un video que luego llevaría por nombre “Electrocuting an Elephant”, parte de la propaganda con la que Edison seguiría desacreditando a la corriente alterna.

El cuerpo inerte de Topsy no fue tratado con respeto. Su piel fue arrancada para ser comercializada (parte de ella se utilizó para forrar una silla de la oficina de Thompson), sus órganos enviados al Departamento de Biología de la Universidad de Princeton y sus patas destinadas a la confección de paragüeros. Carne y huesos quedaron en poder de Hubert H. Vogelsang, la persona que se había encargado de la disección y descuartizamiento de la elefanta.

La historia en sí, se dice que cierra con un gran incendio que acabó con Luna Park en 1944. A dicho suceso algunos le llamaron “La venganza de Topsy”. Y bueno, no creo que esté de más agregar que la Guerra de las Corrientes vio como ganadora a la alterna.

Las cosas que más me sorprendieron al conocer la historia de Topsy fueron dos: que algunas personas sean capaces de concurrir a presenciar la muerte de un ser vivo como si de un espectáculo cualquiera se tratase y el hecho que por ambiciones personales se llegue a matar un animal como si fuese legítimo hacerlo.

No estoy aquí para defender los derechos de los animales, pero de verdad me parece aberrante la actitud que algunos tienen contra ellos. El sadismo no logra hacer sentido en mi forma de pensar y me es imposible respetar a alguien que goce con el sufrimiento ajeno, en cualquier nivel.

No faltará quien diga que con nuestras acciones y actitudes a veces parecemos animales, poniendo distancia de manera implícita con ellos, como si fuésemos distintos, mejores incluso. Yo no creo que sea así. Empatía y respeto no sólo se aplican en el trato entre personas, ¿cómo es tan difícil entender eso? Lo triste es que ese trato no se da ni siquiera entre seres humanos, de modo que probablemente esperar a que se aplique con los animales no pasa de ser una quimera.

Hay que aprender a ser humanos y no solo a calificarnos de esa manera.

* * *

[1] El hecho que Topsy haya sido una elefanta, o sea hembra, la libera de una característica que comparten los machos de su especie: el must o musth. Esto corresponde a un aumento periódico en el nivel de testosterona (a veces incluso 60 veces por sobre lo normal) que los lleva a una conducta altamente agresiva en la que estos animales se vuelven totalmente indomables y extremadamente peligrosos. [Ir arriba]

Música: All India Radio con “Persist” (Fall, 2008) [letra] y Juan Carlos Baglietto con “Carta de un león a otro” (Baglietto, 1983) [letra].

Fuentes: Wikipedia en términos generales, las notas sobre el video en YouTube y el New York Times. De este último se utilizaron básicamente 4 artículos: “Coney elephant killed” (la crónica de la época), “Elephant terrorizes Coney Island police” (un desafortunado suceso), “F.Y.I., an elephant’s demise” (una sección de preguntas y respuestas del periódico) y “They didn’t forget” (noticia por el centenario del asesinato de Topsy).


1 Response to “La elefanta Topsy”


  1. agosto 2, 2010 a las 5:42

    Comparto todas tus opiniones respecto al tema. Triste , vergonzoso, lamentable…

    Sería repetir tus palabras si me pongo a dar mi opinión aquí. Pobre Topsy que se topó con tanto imbécil, espero estñe descansando en paz.

    En verdad muy lamentable todo lo sucedido… :(


Comments are currently closed.

buscar en el blog

calendario de posts

agosto 2010
L M X J V S D
« Jul   Sep »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Contacto

Siéntase libre de escribir a contacto También puede encontrarme en Last.fm, YouTube, Delicious y Twitter.

A %d blogueros les gusta esto: