Posts Tagged ‘santiago a mil

01
Feb
10

La Pequeña Gigante: domingo 31 de enero

Esta vez no asistí, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de publicar el texto de la postal que se repartió durante el último recorrido de La Pequeña Gigante y su tío el señor Escafandra por Santiago el cual no tengo intenciones de analizar, sino solo compartir. Lo transcribí de una imagen que difundió la gente de Santiago a Mil. Ojo que el texto está escrito con caligrafía de niño, lo que no deja de ser un gran detalle: la idea es que este es de puño y letra de la misma Pequeña Gigante, quien sale fotografiada en el anverso de la postal.

En 1810 Sudamérica fue destruída por un sismo. Esta tierra parecía flotar como una nave amarrada en el muelle de Europa, se hizo a la mar y dividió los océanos, es de ahí que vienen el Atlántico y el Pacífico. O’Higgins y otros conspiradores  fueron los grandes hombres de la época. Ellos abolieron la esclavitud, sin lograr jamás destruirla totalmente.

Desde entonces, en el cielo destella la estrella de Chile.

Los astrólogos tratan de observarla sin jamás llegar a comprenderla, pero los científicos son unánimes: ella brilla en el corazón de los chilenos y da chispas en los ojos de los niños.

P.D.

Yo no como
Yo no hablo
pero yo escucho la voz de
Pablo Neruda
como la resaca del mar
sobre las piedras y me
alimento de los olores de
la tierra chilena

Estoy con ustedes

La Pequeña Gigante

Ahora, para cerrar, la banda que habitualmente trabaja musicalizando las obras de Royal de Luxe, Les Balayeurs du Désert, se presenta este viernes 5 de febrero en el Cine Arte Alameda. No podría decir si son buenos o malos, pero si a usted le despierta curiosidad, puede revisar más información aquí.

Finalizando: ojalá existieran más eventos culturales como Santiago a Mil. Será hasta 2011.

01
Feb
10

La Pequeña Gigante: sábado 30 de enero

Esta vez fui solamente en la tarde porque el calor era demasiado intenso en las primeras horas. Se me traspapelaron un poco los horarios y solo pude llegar cuando el señor Escafandra ya estaba posicionado en la Plaza Bulnes en espera a que llegara su sobrina, La Pequeña Gigante.

El viaje lo realicé en Metro bajo el supuesto evidente que la Alameda estaba cortada y que bueno, subirse a una micro me iba a llevar a lugares insospechados. Una vez en el tren subterráneo por los parlantes avisaban a quienes iban a ver el espectáculo que no se bajaran en la estación La Moneda porque la cantidad de gente era demasiada, de modo que recomendaban Los Héroes o bien Universidad de Chile. Yo opté por esta última.

Una vez en la superficie, la visión de la cantidad de gente me impresionó más que en la primera jornada. El calor era intenso y a lo lejos se podía divisar cómo el público era rociado con agua. El bandejón central estaba atestado de personas que intentaban evitar la exposición directa al Sol, cosa bastante natural… y necesaria en esas condiciones.

Como no había mucho que hacer hasta que la obra se pusiera nuevamente en marcha, decidí ir a dar una vuelta por las inmediaciones a ver cómo estaba el ambiente. De esta manera me encaminé a la Plaza de la Constitución, di un par de vueltas por el lugar (siempre con bastante gente, pero muchas menos que en la Plaza de la Ciudadanía y Bulnes) y al final decidí ingresar por Morandé.

Desde esta posición al menos era posible ver al señor Escafandra, pero no me convenció del todo. La espera, solo entre tanta gente, no era muy motivante por lo que seguí vagando por el sector. La ironía haría que terminara en el mismo lugar donde empecé.

No tengo noción de la hora en la cual se reactivó la obra, pero ya estaba de vuelta en mi ubicación original en dicho momento. La Pequeña Gigante se acercó por la pista sur de la Alameda para reunirse con su tío, imagen que no logré ver del todo. Solo cuando se acercó al señor Escafandra pude divisarla claramente.

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31
Ene
10

La Pequeña Gigante: viernes 29 de enero

Si el paso de La Pequeña Gigante por Santiago no hubiese contemplado un lugar al que debía ir sí o sí este viernes, no habría ido a verla, tal como ocurrió la vez pasada que Royal de Luxe desembarcó en nuestro país… pero sucedió que sí lo hizo y asistí a su encuentro para saber de qué se trata y por qué causa tanto revuelo.

Las cosas ya eran distintas en la mañana, presagio del mar humano que se congregaría en la elipse del Parque O’Higgins, lugar de inicio del espectáculo. Y es que me fue bastante dificultoso tomar la micro para llegar a mi destino (cercano al Parque). La alta presencia de niños en el paradero me hacía presumir que la mayoría iba a ver el espectáculo y supongo que no me equivoqué.

Las estimaciones hablan de 500 mil personas reunidas en la elipse, algo impresionante. Yo solo vi un mar humano, no puedo estimar número. Las graderías alrededor de la calurosa pista estaban repletas y los accesos al Parque a eso de las 10:30 estaban copados, pero fluidos, por ríos y ríos de personas intentando llegar a ver el despertar de la marioneta… aunque luego de verla, debo decir que es notablemente mucho más que solo una marioneta.

Pasa que lo que comenzó como curiosidad y no más que el aprovechamiento de oportunidad (cercanía al lugar donde se desarrollaba el espectáculo) decantó en pasar buena parte de la tarde siguiendo los pasos de la Pequeña hacia el centro de Santiago y casi hasta su destino final en La Moneda, cosa que por lo menos de mi parte no ocurrió.

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26
Ene
08

Hermann Hesse con Bubis

Entrada a 2666

El jueves vi la obra de teatro 2666, basada en el libro póstumo del escritor chileno Roberto Bolaño y debo decir que me superó. Quizás fue el hecho que he dormido poco, que sólo comí arroz con bistec y tomate en todo ese día (el bendito almuerzo), que cambié los lentes y quedaron malos (es difícil concentrarse cuando un ojo no logra enfocar bien) o que, básicamente, la obra de teatro era demasiado larga (300 minutos aproximadamente)… De igual modo quiero comentarla y dicho comentario se los dejo a continuación.

La Obra y Su Estructura

La hora a la cual se supone comenzaba la obra era a las 19, pero debido a “problemas técnicos”, la función no comenzó hasta por lo menos las 19:45 (quizás ya eran las 20 horas, no miré el reloj) y por lo tanto la obra terminó pasadas las 1 de la mañana. Durante el transcurso de la función existieron 4 intermedios (que juntos sumaban como 1 hora) en los cuales mientras la gente se despejaba un poco (hubo hasta un cóctel para los espectadores) se cambiaba la escenografía y los actores preparaban su vestuario.

Los intermedios dividían la obra en cinco partes, cada una diferente a la otra (personajes, locación, temática), pero que se conectaban de una manera u otra. En la primera parte conocemos a Benno von Archimboldi, escritor alemán, por medio de 4 estudiosos de su obra. De la segunda parte casi no les puedo hablar pues me acuerdo de las imágenes, pero no de la trama (ése fue mi momento de desconcentración máxima). La tercera parte es de un periodista que va a cubrir una pelea de box en Santa Teresa (México) y se entera de diversos asesinatos que se han producido en la región. La cuarta parte cubre los asesinatos en sí mismos mientras que en la quinta conocemos realmente quién es von Archimboldi.

La Obra y el Recinto

El lugar donde se realizó la presentación corresponde a la sala ubicada en el Centro Cultural Matucana 100. Personalmente no me gustó mucho la sala, pues es demasiado grande: se pierde la intimidad que por lo menos hasta ese momento siempre había experimentado cuando había asistido a alguna obra de teatro (las cuales no son muchas en todo caso). Los actores utilizaban micrófonos para poder llegar a toda la gente, lo cual quitaba esa dinámica de escuchar a quien habla y mirarle. Me refiero a que uno escuchaba por los parlantes las voces y tenía que mirar a todos los actores para darse cuenta quién estaba hablando… En todo caso, habían partes en que el micrófono se justificaba, pero en ellas usaban unos de esos de pedestal, inalámbricos.

Otra cosa es que la sala estaba bien calurosa. Si no hubiese sido por los intermedios, nos hubiésemos cocinado ahí dentro.

La Obra y el Público

La obra no es gentil con el espectador. Digo, posee escenas bastante fuertes que buscan provocar al público. El ejemplo más claro se da en la cuarta parte, que es la más cruda. En ella durante extensos minutos podemos observar a una mujer revolcándose en el piso gimiendo, gritando, pidiendo ayuda, víctima de uno de los tantos crímenes/asesinatos de los cuales habla el libro. En este punto la actriz utilizaba uno de los micrófonos mencionados en el apartado anterior, cosa que se justificaba totalmente, pues los gritos se hacían más desgarradores y la escena por tanto más impactante. No creo poder describir esto de mejor manera: hay que estar ahí.

No bien la obra no sea gentil no significa que al público no le guste o que no valore la gran puesta en escena: el aplauso al finalizar la presentación fue cerrado y muchos se pusieron de pie. Mención aparte tiene la euforia que desató una imagen de Bolaño proyectada en el telón: aplauso total.

Ah, igual no crean que van a ir a puro sufrir si ven la obra: en muchas oportunidades también reirán (el título del post hace alusión a ello, aunque tiene más gracia escuchar la frase que leerla). Como la vida misma.

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